jueves, 7 de abril de 2016

Todos somos Holden

Mal humor, mal humor, mal humor. Mrs Smith se va al dentista y al psicólogo, o vaya usted a saber adónde va en realidad y yo me quedo como imbécil en su lugar en la coordinación.  Yay, sí, para esto estudié, gracias. Luego llego en la noche y justo cuando saco la pinche gelatina que es lo único que hay para cenar aparece una de las asistontas de mi hermana diciendo que necesita dinero para pagar su tarjeta. "¿No te habló tu hermana?" No, es demasiado importante como para llamar o mandar un pinche mensaje en toda la semana y ni siquiera me avisa cuando tengo que hacerla de su secretaria a las nueve de la noche cuando apenas voy cruzando la puerta. Ahí me tiene usted, subida en una escalera desmadrando su closet para buscar el puto dinero que al final no estaba donde me dijo que estaba sino en otra parte.

Oh Dios. Odio a la gente con gran intensidad.

Por eso no entiendo cual es el gran problema con "The catcher in the rye", no veo cuál es el escándalo o el contenido revolucionario. ¿Qué no todos somos Holden?

Oh bien, regreso al rato cuando me ponga de mal humor algo nuevo.

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