miércoles, 18 de mayo de 2016

Está bien

Pasé dos semanas, un tablero de pinterest y una buena lana gastada en Party Land organizando el baby shower de Jane... para que ayer, que la fui a ver con regalos para el bebé, me comentara casualmente que sus tías ya lo están haciendo. En realidad me enteré porque vi la invitación. Oh, está bien... hubiera sido considerado mencionármelo antes de que gastara, en especial porque le fui contando cada pequeño avance y cambio en la gama de colores, pero está bien. 

Bueno, viéndolo por el lado positivo, tengo una cantidad ridícula de platos, vasos y servilletas rosas, manteles azules y mason jars que puedo usar cuando mi madre finalmente me corra.
Yo siempre tan positiva.
Ella no va a aceptar a Sibila y aunque finge estar de acuerdo en que me vaya con la perra antes que aceptarla ha encontrado una infinita cantidad de recursos para asegurarse de que no me sea fácil, pero estoy bien, no estoy llorando. "Estás dispuesta a poner en riesgo tu seguridad por esa perra" o el "¿cómo puedes hacerle eso a tu padre en estos momentos tan difíciles?", sin mencionar el "nos vas a dejar solos". Me angustia, claro. ¿Me asusta vivir sola? ¡Un chingo! ¿Tengo opciones? ¿sacrificar a la perra? ¡No! Primero me voy a vivir bajo un puente. 
Esta semana se inundó la oficina y la becaria de Ser Coffee me arrastró a ayudar a trapear. Lo hice tan mal que el contador me relevó. Después, la misma becaria vio la foto de mi gafete y dijo: "¡eras delgada!"

...

Pero sigo bien, todavía no quiero llorar.
Mi papá ni siquiera reconoce mi presencia. Le hablo y se queda mirando la tele, sin responderme. Ayer tuve un día asqueroso,  cuando encuentro a mi hermana de milagro por la noche y quiero contarle me escucha sin expresión alguna y tampoco me responde, en lugar de eso pide sushi y lo comparte con su asistente en la cocina. 
Pero estoy bien. 
Supongo que por eso, me quedé pensando: ¿qué hago aquí? Descolgué un par de cuadros, los metí en el coche y hoy en la tarde los colgué en la casa de mi abuela. Tendré que comprar ropa de cama para un colchón King Size y un par de buenas almohadas. Por suerte, el inquilino anterior de mi abuela dejó entrada para cable, supongo que sólo debo llamar para que lo instalen de nuevo. Tal vez debería conseguir una tarjeta de crédito... pero estoy bien.
Yo sé que la comodidad es preciosa, pero sentirse rechazado es mil veces más feo que tener que pagar luz y gas. Al menos estar en una casa sola le dice a la mente "estás sola, por eso te sientes sola", pero estar rodeada de personas y sentirse mierda no tiene ningún sentido. ¿Qué más puedo hacer? Total, mi papá ya dijo que sí me puedo mudar, que sólo quiere sus cuadros "si es que no vamos a disponer de ellos". No entiendo qué pasó. Es como si en un segundo, sin previo aviso, hubiera caído de su gracia de una manera espantosa. Me fui a dormir y cuando desperté el mundo y sus habitantes habían cambiado por completo. Me lo esperaría de mi mamá o de todos los seres sobre la tierra, pero no de mi papá. No sé cómo reaccionar, no me lo esperaba, nunca lo había experimentado. La frialdad y completa distancia. Tal vez me creí por muchos años ese cuento de ser la consentida y la luz de sus ojos. De veras lo creía. Podía dudar del cariño de cualquiera, pero no del suyo. Sí, faltaba atención o tiempo, pero siempre había una justificación. Ahora simplemente no lo entiendo. ¿Qué hice?

No lo sé, pero no se preocupen, estoy bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario