jueves, 19 de mayo de 2016

¡Que suenen las campanas!

¡Victoria!

Y que se pregone en cada villa y cada hogar de estas tierras bendecidas por Dios, que la Providencia ha favorecida a nuestra justa causa y hoy se coronan nuestros sufrimientos y desvelos con los laureles de la victoria:

¡La güera, mi madre, ha cedido!

La ciudad ha sido entregada después de un largo asedio y muy pronto estaremos en sus plazas cubiertos de gloria y pelo de perro.

Y que sea ante Dios y todos sus Santos que caigamos de rodillas y demos gracias por no tener que pagar luz y agua o tener que lavar nuestra propia ropa en un futuro cercano. Sibila, la perra, ha hecho su entrada triunfal en la ciudad.



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