martes, 28 de junio de 2016

Fue hermoso

Resultado de la nueva combinación de Luvox con Wellbutrin: Aprobamos.
Así es, mi querido lector, después de un par de semanas con nuevos medicamentos creo que hemos superado la última crisis. Hasta me sentiría de humor para criticar "Los Vientos de Invierno" si no hubiera sido un capítulo tan decepcionante. 

Eso fue, decepcionante. Vaya, ni siquiera la muerte de Walder Frey nos dio la felicidad esperada.
Ahora sólo debo surfear a través de esta semana a la espera de las vacaciones. Eso es lo único bueno de este trabajo de godinez universitario: tengo vacaciones.
Ahora, sólo debo buscar qué hacer con ellas. 
Mientras tanto, haré lo posible por consumir el tiempo, rezar por que mi jefe no me hable para verificar los avances del proyecto que debería entregar pero estoy convencida de que es basura y resolver los sentimientos encontrados que me dejó ver "New Worlds". Por un lado, siempre es agradable ver a Joe Dempsie, pero esa peluca y las continuas muertes y discursos sobre la libertad no llenaron mi corazón vacío. Por fortuna ya regresó Supernatural, aunque se haya puesto tan raro a partir de la octava temporada, y no he terminado con Galapagos, del buen amigo Vonnegut, así que lo puedo guardar para las vacaciones. 

Que ahora que lo menciono (esto se relaciona, lo juro),no sé si les conté que hace un tiempo (en este lugar el tiempo se difumina de una forma monstruosa) me di una vuelta por la librería. Nadie va a ese lugar porque los libros son muy caros, extraño, tratándose de una librería de la Universidad, pero la vida es cruel. Esa vez me encontré un montón (bueno, dos o tres) libros padrísimos, incluyendo uno de Vonnegut, que al final resultaron ser muy caros para mi presupuesto. Pensé: "Volveré, no me olviden bonitos libros, vendré por ustedes". Finalmente, con dinero en la cartera regresé hace unos días con la esperanza de encontrarlos pero resultó ser una decepción. Habían desaparecido. Lo peor es que el lugar era un desmadre, tenían los códigos (o sea lo que sea que usan los abogados) junto a las ediciones baratas del Marqués de Sade que jamás he leído ni planeo leer, un cuento fue suficiente para convencerme de que no es mi taza de té. Libros infantiles junto a otros de autoayuda, antropología con matemáticas y demás caos en el que me perdí y no logré encontrar los libros elegantes que en mi pobreza anterior no me había podido comprar. Fue tan triste...

Se lo conté a mi Funko de Cersei y lloramos juntas; fue hermoso.

De todas formas compré otro dos al azar nomás porque tenía dinero y no quería terminar desperdiciándolo en pendejadas, como acostumbro. Ya saben, ropa de perro, sábanas nuevas, collares, coronas y demás pendejadas que no necesito. 

Lo que me recuerda a la tarde de compras de compartí con mi hermana el sábado, me porté como una bruja insufrible y la asusté con mi constante cambio de humor.  Compramos un té espantoso que simplemente no me pude tomar, es que eso no era té y conseguí una silla Acapulco con un señor simpatiquísimo que las vendía en la calle y nos contó todo sobre alguna vez que los detuvieron unos policías en Satélite allá por la década de los setentas. Amo esa silla y juro que compensaré a mi hermana por someterla a mi inestabilidad.  
Soy una perra inestable y les juro que me siento terrible por ello. En mi defensa diré que no es a propósito. Si usted tiene un desequilibrado en su vida, le suplico que lo entienda y no se tome personal los cambios de ánimo, el llanto súbito, la euforia seguida de ira o los repentinos espacios de silencio y/o ensimismamiento. La locura se trata con alprazolam y amor. 
¡Santo Dios, cómo me tiemblan las manos! Ya tiene días que estoy particularmente temblorosa, no sé si será efecto secundario del nuevo medicamento. Para no quedarme con la duda busqué y parece que no tiene nada que ver, aunque en un detalle simpático, el nuevo medicamento a veces los usan para tratar el tabaquismo: ¡JA! Bueno, en ese frente no ha habido cambios. 
Ahora supongo que podría trabajar un poco, inventarme algo, revisar la basura que estoy escribiendo o buscar algo nuevo qué ver en YouTube, como buena oficinista. Después esperaré y usaré mi hora de la comida para ir a hacerme manicure y pedicure.

¿Qué haré con el resto de la tarde? No lo sé, sobrevivir, supongo. 

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