viernes, 5 de agosto de 2016

El alivio del alma


"¿Existió jamás una mujer que desdeñara un secreto?"
Joseph Sheridan Le Fanu, La casa junto al camposanto

Tengo un secreto y como se imaginarán no puedo guardarlo. Por lo general se los cuento a Ser Coffee durante la hora del cigarro, pero este chisme le concierne y no puedo decírselo. Ahí va:

¿Recuerdan a la becaria de Ser Coffee, la que se casó muy chavita, tiene una hija, se está separando y quiere que seamos mejores amigas por siempre? ¡Quiere con él! A la becaria le gusta Ser Coffee. Ahora entiendo muchas cosas. Ya se me hacía muy raro que le hubiera llorado toda su tristeza post-separación, digo, es su jefe. También se explica el entusiasmo con el que me buscaba para platicar. Quería información y como soy una persona maravillosa y bocona se la solté. Oh, bueno, yo cómo iba a saber! No me arrepiento, sea lo que sea que le haya dicho espero que le sirva. Es que me da ternurita... no, no es cierto, busqué en mi corazón pero sólo encontré una absoluta indiferencia. Pa' qué les miento? Quisiera sentir interés por el bienestar emocional de las personas pero en realidad no me importa. 


Bueno, ¿qué tiene Ser Coffee con sus becarias?

Bien, ya lo conté, al fin. ¡AHHHHH... QUÉ MARAVILLOSO ALIVIO!
Lo había estado conteniendo desde la tarde de ayer.  ¿Saben lo horrible que es para una mujer guardar un chisme en secreto? ¡Es horrendo!

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