martes, 9 de agosto de 2016

Una gotita de café

Dado que Monsieur LeGrand hizo que los de intendencia quitaran su música cuando lavaban los vidrios, he decidido condenarlo a escuchar mi música deprimente.

¿Cuánto Radiohead, Beirut y Camara Oscura puede aguantar un hombre que disfruta canciones antiguas de Rafaela Carrá?

¡Que corran las apuestas!

Ya instalados en el cubil, puedo empezar a ventilar mi malestar del día. Hablar con Miss Lucas me puso de mal humor. Bien, primero habla cuando estoy a punto de salir de mi casa, es decir, ponerme los curitas en la ampolla, los tenis y el collar tuvo que hacerse con la mano izquierda y un chingo de esfuerzo. Después, resulta que el problema es el mismo de siempre, el mismo pendejo de siempre.  
Por favor, mi querido lector, nunca haga alguna de estas tres cosas si no quiere que le dispare:

1.- No me retrase. Tengo un reloj interno exigente. Si me retraso, me irrito.
2.- Procure que las conversaciones telefónicas no duren más de cinco minutos, de lo contrario me voy a irritar.
3.- Absténgase de exponer comportamientos irracionales relacionados con "el amoooor" si no quiere que vomite un poco.

Lo que me molesta en verdad es que una mujer con vida propia, dos carreras bastante demandantes, amigos, mascotas, familia, etc... se esté sintiendo mierda todos los días por un individuo que no sólo vale dos pesos con tres canicas sino que también la degrada verbalmente, la maltrata (sí, bordea en violencia doméstica), la humilla públicamente, engaña y explota económicamente. 

¿QUÉ PUTAS PASA EN ESTE MUNDO?
Lo peor es que ella suele tener una buena y saludable autoestima para todo lo demás, pero si una mierda de tipo quiere llegar a decirle a cada rato que es una puta pero que la perdona mientras no lo moleste, se habla y encuentra con otras mujeres, acepta su dinero para pagar sus cuentas y encima de todo la descuida de tal forma que en alguna ocasión llegó a dejarla plantada y esperándolo en un municipio perdido del Estado de México donde tuvo que atravesar un deportivo abandonado a las diez de la noche para regresar a su casa, puede hacerlo. Ándele, con confianza.
¿Es molesto, verdad?
Bueno, aquí viene lo peor: Ella responde de la única forma posible, portándose como una novia psicópata. 
Lo peor es que se lo digo y no me hace caso. ¿Para qué quieren hablar conmigo si van a mandar mi sabiduría al carajo? Le digo "si te haces fama de novia psicópata le vas a dar armas para desaparecerse", o "el que busca encuentra, si no quieres tener razones para sufrir o dejarlo no le busques"... ¿y qué hace? ¡Revisar su celular! ¡Crear una cuenta falsa de facebook para enamorar a una de sus rivales que ahora quiere conocer a ese joven guapo, amable y rico que la ha estado cortejando por meses pero que no existe!
Obviamente descubrió conversaciones de este hombre con todas sus sucias verdades. DUH!

A ver, mujeres del mundo, les voy a explicar unas cuantas cosas que he aprendido no sé cómo pero que mi larga experiencia como terapeuta amateur ha verificado como ciertas. Los hombres son infieles y si no llegan a concretar el adulterio al menos serán coquetos o galanteadores.  Lo necesitan, está en su naturaleza, como los animales. Ya saben, los machos son los que necesitan plumaje más llamativo, piel más brillante, traseros fosforescentes, voces melodiosas y demás artilugios evolutivos para asegurarse la mayor cantidad de hembras posibles que prolonguen su especie.
(Dios, intento escribir y el joven de 14 años me habla de Pokemon Go)
Si no quieren encontrar pruebas de los devaneos de sus respectivos, no las busquen. A menos que quieran deshacerse del cuate de tal forma que él resulte ser el villano del cuento, en ese caso lo recomiendo.
Si efectivamente las dejan (que es la eterna amenaza y recurso al parecer infalible para mangonearlas como se les hinche un huevo) les tengo noticias sorprendentes... ¡VAN A SOBREVIVIR!

No es el fin del mundo, no pasa nada. 
(Ya, Dios, la juventud está cada vez peor. ¿Debería empezar a firmar este blog como "la vieja amargada"?)

Digo, entiendo que el abandono de un hombre puede ser efectivamente el fin del mundo en contados casos, como por ejemplo cuando él es Brad Pitt y tú Jennifer Aniston o cuando tú estás a punto de caer a un precipicio y él tiene un helicóptero o una situación así, pero los ejemplares por los que sufren no habría ni que llorarlos, vaya, al contrario, habría que envenenarlos para asegurarse de que su simiente no de frutos en el mundo. 

Ya, creo que todo está bien. Para mi alegría Monsieur LeGrand acaba de hacer café. 
¿Ven? Por fin tengo la metáfora perfecta. Si derramara o viera derramarse un taza maravillosa de Cafe Argovia, molido manualmente en la mañana y recién salido de la cafetera, entendería el sufrimiento... ¡Pero chillarle a un vasito de Nescafé recalentado es una barbaridad!

Nescafé, tanto sufrimiento por una pinche gotita de Nescafé. 

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