lunes, 7 de noviembre de 2016

Lindo día

Bueno, ¿pues qué hace falta para que me corran de una vez? ¡Me largué dos semanas y no me corrieron! Claro, mi mamá apareció con una carta redactada por Mrs. Pills explicando mis problemas mentales. Lo gracioso es que cuando se las enseñé a mis becarios favoritos, pensaron que se veía muy grave, lo que tal vez sólo Ser Coffee sabe es que efectivamente he padecido toooodos y cada uno de los síntomas, desgracias y medicamentos presentes en ella.
Me largué.
Podría sentarme (a media hora de poder largarme de este lugar infernal) a contarles cómo me fue, a dónde fui, qué bonito es viajar y que horrendo es habitar un camarote durante diez días con una hermana que reprueba mi consumo de bebidas espirituosas y me da órdenes como si fuera su hijastra menesterosa... que sí soy su hermana menesterosa pero eso no es lo que les quiero contar hoy.

Nota. Kotor, Dubrovnik, Malta y Kopper son los lugares más bonitos del mundo, aparte de Transilvania... pero eso no importa ahorita.

Lo que les quiero contar es que al regresar y apartar los souvenirs y regalos me di cuenta de que la bonita tetera que compré en Barcelona con la idea de regalársela a Miss Lucas prefería dársela a la Sra. Weston.

¡Wow!

Fue así que llegué a una conclusión. En algún punto de los últimos años, unos dos o tres, perdí la capacidad de crear lazos afectivos. Voy a comer seguido con Mrs. Weston, pero realmente es Miss Lucas la que me habla diario y con la que estoy en contacto la mayor parte del tiempo y sin embargo le tengo más afecto a la Sra. Weston, a pesar de lo regañona y malévola que puede llegar a ser. ¿No debería querer a la gente que sólo me dice lo maravillosa que soy? Tal vez, pero creo que la capacidad de sentir afecto es una cosa de la juventud y no sólo va para las amistades, podría aplicarse lo mismo para las admiraciones amorosas. Imagínese, creo que soy la única por aquí que no está enamorada de Ser Coffee,que no digo que no sea un tipazo, lo es, pero debe haber algo muerto en mí porque Mrs. Smith, la Sra. Elton y sus dos becarias desarrollaron un crush muy grave que por cierto me hace sentir medio incómoda cuando me ven con sospecha aunque yo sea tan inofensiva como un cachorro. ¡Oh, pensé en mis bebés! Creo que ya sólo formar vínculos con animales. ¿Será la edad? A lo mejor es la edad. ¿Estoy muerta? Tal vez estoy muerta. ¿Por qué no puedo querer a la gente? Creo que fue la muerte de Rito. Algo muy malo me pasó. ¿Se puede tener un corazón fósil? Es como si sólo pudiera sentir los afectos creados en años lejanos y eso cuando no decido matarlos de un madrazo, como Jane.
Por un momento me sentí mal por mí misma. Nunca volveré a sentirme feliz con la felicidad de alguien más. Es más, les contaré un secreto que me avergüenza profundamente: Cuando me consideraba, o tal vez lo estaba, vaya usted a saber, enamorada sin esperanzas de ser correspondidas del infame Rasputin pasado por cloro, llegué a incluirlo en mis oraciones y leer todas y cada una de las palabras escritas por él, aunque tuviera que comprar una revista cara que no tenía nada más para interesarme. Ya sé, es patético, pero confío en que no se lo dirán a nadie.
¡Eso es todo, estoy muerta por dentro!
Recorriendo iglesias, recordé que cada vez que entras a una que no conocía tienes la posibilidad de pedir una gracia pero por más que pensé no encontré nada qué pedir. Así es, mi querido lector. Lo mismo en la famosa Fuente de Trevi, aunque en mi defensa diré que hace unos tres años cuando la visité por primera vez pedí trabajo y ya vimos lo mal que salió eso. No me quiero arriesgar. Le regalé el deseo a mi hermana junto con una monedita de un peso. 

Lo único que me haría enormemente feliz sería poder escapar de este lugar infernal. Con el nuevo jefe me siento en el colegio all over again. Oh sí. ¡Vamos a trabajar en equipos! Pero eso no es lo peor, pretende que muestre interés y trabaje en una madre de la que no entiendo absolutamente nada. Nada. Puras gráficas y diagramas de flujo sobre clientes, cosas, servicios y demás mamadas relacionadas con la administración pública. Nada más leer el documento anterior fue un martirio, no me imagino qué clase de arreglos o comentarios le podría hacer al otro que me mandaron.

Por favor, mátenme. ¡Oh, ahora recuerdo, sí utilicé una de mis gracias! Me parece que fue en Palma de Mallorca donde pedí con toda devoción que me concendieran una muerte rápida, pronta e indolora. No quiero que piensen que estoy deprimida, no, creo que me sostengo bastante bien, sólo pensé que ese era un deseo que valía la pena probar. Tal vez sólo estoy cansada y sufro por lo que me depara la semana. Si tan sólo me pudiera armar de valor para renunciar de una vez por todas, pero no sé qué haría después. No sé.
En fin, mi querido lector, si en verdad me tiene un poco de aprecio le agradecería que me disparara de una vez por todas.
¡Bonito inicio de semana!

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