jueves, 16 de febrero de 2017

Gente ficticia

Mi querido lector:
He descubierto algo importantísimo... I'm a cold bitch. 
Lo peor es que estoy disfrutándolo. La primera indicación llegó con el puto día ese de los amigos y las notitas pegadas en los camiones. Jane me mandó mensajes y un video de su bebé. No sentí absolutamente nada, la verdad es que estaba ocupada pegando etiquetitas y sonándome (estúpido catarro que no se quita) y me despedí bruscamente porque no tenía ganas de involucrarme en pláticas corteses por mensaje y esperar doscientos años a que me contesten. "Tú estás bien, yo estoy bien, todos estamos bien... good!"
El asunto es que ayer se despidió Mrs. Smith de la oficina. Oh, sí, todos le advertimos que no se peleara con el sindicato pero después de una serie de continuos errores jamás reconocidos, finalmente le pidieron que renunciara. No los voy a aburrir con detalles de la vida triste de oficinista, de cualquier forma sospecho que nos están eliminando uno por uno, como en "Diez Negritos", pero sospecho que nos van a ir eliminando uno por uno hasta que este respetable lugar desaparezca y el presupuesto pueda ser absorbido por la Facultad. Esto empezó con once personas y quedamos cuatro. En cualquier momento...
Bien, el punto es que no me dolió despedirme de ella, es más, ni me importa si está o no está, lo que no es una sorpresa para mí, pero al parecer sí sorprendió a los demás. El Capitán Benwick me contaba que ayer, en la junta de despedida Monsieur LeGrand me había notado "desdeñosa", lo que le sorprendió porque creyó que éramos amigas y por alguna razón que no comprendo decidieron comentarlo a la salida.

JA!

No voy a mentir, me llegó a entretener y le seguí la farsa durante toda su batalla con la Sra. Elton, pero siempre tuve cuidado de no socializar con ella fuera de la oficina. Podía tolerarla alegremente y creo que hasta me entretuvo un buen tiempo, pero ya a últimas fechas me tenía hasta la madre. "Sí, sí, ya jugamos a las mejores amigas, ahora por favor déjame trabajar a gusto". 
 Me tardé pero finalmente me he ido destapando un poco. ¿De verdad creen que soy puro amor? Creen que soy pendeja y luego se sorprenden, como la Beba Galván. ¿Creyó que me iba a joder con los pagos? Recuérdenme pegar sus fotos semidesnudo por toda la Facultad algún día, mientras tanto y gracias a un poco de drama público que le hice al estúpido de Liberace, finalmente se dignaron a pagarnos lo que nos debían desde octubre. Perras, perras todas.
Es muy agradable no sentirse mal. Ya sé que la gente dice un montón de sandeces sobre las experiencias y la gente y lo que te deja, pero son sandeces. La gente no te deja nada bueno, sólo malestar. Si me hubiera permitido confiar plenamente en Mrs. Smith, ¿se imaginan lo que me habría dolido saber las cosas que dice de mi a mis espaldas? Habría sido muy triste, por suerte ya estoy entrenada. Como le decía al Capitán Benwick, "para backstabbers" ya tengo a mis amigas que cumplen con su papel tan excepcionalmente como yo. Mire usted, así funciona, la sinceridad nunca me ha servido para nada, así que he descubierto que la cortesía fingida y la locuacidad sirven para navegar las aguas de la vida en sociedad. Fíjese, apenas el domingo Mr. Weston hizo un "jocoso" comentario sobre mi alcoholismo y no lo maté, no porque no me cagara la madre o porque no quisiera recordarle que él no se puede tomar una cerveza sin que su mujer le pegue, no, lo soporté porque es parte del contrato social. Si creyera que Mrs. Weston me tiene el menor aprecio genuino en el sentido en que solía concebir las relaciones afectivas cuando era joven, me habría sentido terriblemente mal, pero yo sé que nuestra afinidad se basa en nostalgia y comodidad y eso está bien por mí. Necesito alguien con quien comer sushi, comprar zapatos y usar vestidos medievales. Ella está dispuesta y le tengo afecto por ello. Si tengo que soportar al mueble de su marido, pues supongo que viene como parte del costo y está bien. Las relaciones se deben negociar, claro, siempre en nuestras cabezas. Yo sé que el Capitán Benwick no confía en mí y que Miss Lucas me usa como terapeuta/figura materna gratuita, pero está bien. Give and take, people, give and take.  Supongo que también quiero a Miss Crawford. Digo, no quiero que le pase nada malo, aunque admito que la he abandonado deliberadamente durante lo que seguramente ha sido el peor momento de su vida y no me pesa. ¿Qué le voy a decir, "Sí, yo sé, en algún punto de tu vida volteas a ver a tu padre, que te vendió el cuento de que eras su adoración y la luz de sus ojos, que nunca te mentiría, el mejor hombre del mundo, hasta que descubres que te ha mentido todo el tiempo y que cuando lo defendías de las acusaciones de infidelidad que pesaban sobre él resulta que todo el tiempo fueron ciertas y tú eras la única estúpida que creía en él y lo defendía"? Oh, well sweetie, deal with it. Toughen up!
Ese momento de tu vida en que te sientes irrompible es glorioso. ¡Sí, es glorioso! Me encanta decir "te quiero" a cualquiera sin significado alguno. Lo suelto como "buenos días" o "que comas rico", alguna de esas naderías de Godinez. Y si me mientan la madre o me hacen alguna porquería, no me preocupa, al contrario, lo doy por sentado. Sé que va a pasar y/o está pasando pero ya no lloro por esas cosas. Ser un jarrito de barro me hizo empática, pero miserable, lo peor es que durante mucho tiempo hice lo posible por batallar contra mi patética sensibilidad de vieja chillona y ridícula sin imaginarme que un día, de la nada, sólo iba a pasar. Era cuestión de tiempo, de haberlo sabido no me habría preocupado tanto. Digo, todavía soy frágil cuando se trata de mis papás y mi hermana, supongo que nunca podré dejar de sentirme mal cuando me hacen una de las suyas, pero al menos ya no estamos abiertos al público. Adelante, serviré de punching bag para que llores en mi hombro las porquerías que te hace el pendejo de tu novio y que tú permites porque tienes la autoestima por los suelos para sentirme moralmente superior, como una matrona romana. Y si un día se dan la vuelta y me descartan, no habrá problema, porque no invertí en nadie. Si no inviertes, no pierdes, como llevar una cartera vacía como señuelo en el metro. Que te la roben, adelante, no tenía nada. 

Yo estoy en el mismo lugar y tengo un montón de libros por clasificar. Nunca más volveré a ver a Mrs. Smith y si los demás se dieron cuenta de mi completa frialdad e indiferencia, tampoco importa. Ya tengo bastantes personajes ficticios por quienes preocuparme, no puedo hacer espacio para la gente real.
Lo que me recuerda, debo regresar al FanFic que estaba leyendo. 

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