jueves, 23 de marzo de 2017

¡Qué hermoso salvar la vida de alguien!

He leído muchas cosas muy extrañas en mi vida, pero ahora sí que me quedé pasmada. Mire usted:

Desde lo alto de la roca, el hombre de la saliva salobre se lanza al mar y nada hacia la alfombra agradablemente coloreada [nota: coloreada por la sangre de náufragos devorados por tiburones], llevando en la mano ese cuchillo de acero que no lo abandona nunca.
Ahora cada tiburón tiene que vérselas con un enemigo. Avanza hacia su fatigado adversario y, tomándose su tiempo, le hunde en el vientre su aguda hoja. La ciudadela móvil se libra fácilmente del último adversario... Se encuentran frente a frente el nadador y la hembra de tiburón, salvada por él. Se miraron a los ojos durante unos minutos; y cada uno se asombró de encontrar tanta ferocidad en las miradas del otro. Giran en redondo nadando, no se pierden de vista y se dicen a sí mismos: "Hasta ahora me he engañado; he aquí uno más malvado que yo". Entonces de común acuerdo, entre dos aguas, se deslizaron el uno hacia el otro con mutua admiración, la hembra de tiburón apartando el agua con sus aletas, Maldoror batiendo las olas con sus brazos; y contuvieron su aliento, en profunda veneración, deseosos ambos de contemplar, por primera vez, su vivo retrato. Llegados a tres metros de distancia, sin hacer ningún esfuerzo, cayeron bruscamente el uno sobre el otro, como dos imanes y se abrazaron con dignidad y reconocimiento, en un abrazo tan tierno como el de un hermano o una hermana [Ok, todo bien hasta aquí... digo, si quitamos la salvaje masacre y el consumo de carne humana]. Los deseos carnales siguieron de cerca esa demostración de amistad. Dos muslos nerviosos se adhirieron estrechamente a la piel viscosa del monstruo, como dos sanguijuelas [*giggles*, lo siento, nunca podré pensar en sanguijuelas sin recordar a Gendry y las Cincuenta Sombras de Melisandre] ; y los brazos y las aletas entrelazadas alrededor del cuerpo del objeto amado que rodeaban con amor, mientras sus gargantas y sus pechos no tardaron en formar únicamente una masa glauca con exhalaciones  de fuco; en medio de la tempestad que seguía recrudeciéndose; a la luz de los relámpagos; teniendo por lecho de himeneo la ola espumosa, arrastrados por una corrientes submarina como en una cuna y rodando sobre sí mismos hacia las desconocidas profundidades del abismo, ¡se unieron en una larga, casta y horrenda cópula!.. ¡Por fin acababa de encontrar alguien que se me parecía!.. [Sí, una tiburona asesina, a love story] ¡En adelante ya no estaba solo en la vida!.. ¡Ella tenía las mismas ideas que yo!.. ¡Me encontraba frente a mi primer amor!

Los Cantos de Maldoror, Conde de Lautréamont

WTF! Digo, este libro ya había estado raro desde que se reproducía con una pioja y le cosían los ojos a alguien, pero esto fue demasiado desconcertante. Asumo que se trata de un simbolismo muy complejo para mi humilde entendimiento pero pa' todo hay límites, chavos. Ya si mencionamos que antes de conocer a su amor y meterse a fraternizar con los tiburones se entretenía rematando náufragos cuando estaban a punto de llegar a la playa pues la cosa se pone peor.

¿Qué rayos? Digo, lo voy a seguir leyendo, tengo todo el día sólo espero que no haya más romances asesinos entre diferentes especies. Hey, estoy a favor de todas las preferencias pero pongo mis límites en la zoofilia. ¡Los animales no son nuestros esclavos! Si quieren casarse con muñecas o coches está bien, no me importa, pero dejen a los animales en paz.

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