lunes, 6 de marzo de 2017

Otro fantasma que camina, no el de la selva

Soy una mala, mala persona. Sí, sí, lo soy, debo serlo, de otras forma no sé de dónde viene este comienzo de casi odio por Miss Lucas. Se supone que es mi amiga pero es... demasiado pushy y needy y es todo el día "consuélame, consuélame, ponme atención, no puedo vivir sin un hombre". A veces me llama hasta diez veces en la noche y si no contesto sigue sonando y sonando y quiero reventar. Pobre Fanny, ahora entiendo cómo debe haberse sentido conmigo. Bueno, lo estoy pagando, pero ya estoy llegando al límite con Miss Lucas, ya llegué al punto en el que veo su nombre en el teléfono y lo aviento. Después de negarme una y otra vez a salir a beber cerveza, finalmente tuve que acceder porque me quedé sin excusas y porque al fin terminó con Mr. Collins, que considerando que era abusivo, vividor y feo, me da gusto. Me las ingenié para buscar un lugar dónde yo pudiera hacer compras y también pudiéramos comer y encontrar cerveza de barril. Hay que aprovechar el tiempo, multitasking, multitasking. También admito que me ganó la vanidad moral y supuse que era lo correcto ir en su auxilio, a pesar de haber estado hablando por teléfono diario durante toda la puta semana para repetir el mismo discurso una y otra vez, el mismo que básicamente reza: "deja de rogarle, sobrevivirás". Oh Dios, parece que le estuvieran arrancando la piel. ¿Ha leído esos poemas donde uno se muere de ganas por decirle al elevado autor "chill, mano, no te están desollando vivo"? Bien, ahora sólo imagínenlo en acción. 
 Perdí un sábado entero, un precioso sábado en el que hubiera preferido estar echada en la terraza rascándole la pancita a mis hijos. Yo no quería salir, yo no quería desperdiciar las preciosas horas entre cuatro y siete hablando de lo mismo: el novio abusivo al que acaba de dejar, la gente del trabajo, información que suelto cuando llevo tres tarros de cerveza y estoy desesperada por irme. Al menos compré zapatos. ¿Ven? Esa es una de las ventajas de la Sra. Weston. Vamos a lo que vamos, en horarios contemplados para ser cómodos y se acabó. El capitán Benwick también es lo suficientemente amable como para dejarme hablar y sostener conversaciones sobre televisión, películas, música y libros, que es lo que todos esperaríamos de la socialización. Ahora los becarios también están enojados conmigo porque no fui a la comida de cumpleaños que le iban a hacer uno en casa de su abuelita. Deben estar enojados, no me respondieron el mensaje.

Oh well... estoy demasiado cansada como para preocuparme. Sólo quiero sentarme en esta oficina, hacer el mínimo de trabajo posible, tomar mucho té y ver Outcast. 

Carajo, yo sólo quería ser amable y mantener algunas amistades útiles y superficiales, no quería convertirme en una figura materna permanente... y gratis, que es peor, al menos yo le pago a mi doctora. 

Por ejemplo, me caga, me caga que me pongan "te quiero", en público o privado, porque me siento obligada a decir lo mismo y no es verdad. Yo no quiero a nadie. Oh Dios... una vez mi abuela me dijo eso, mi abuela la piados, no la que está muerta, y me sentí muy ofendida, pero tiene razón. ¡Oh Dios, tiene razón! Ah, también odio que me digan "Jime", pero por alguna razón me acostumbré porque a la gente le gusta decir esas cosas, aunque en verda dno lo entiendo, en el Archivo me decían "Jimenita" que no es tan terrible.

Tal vez podría tener razón en otras cosas y si me confirmo todos mis problemas mentales desaparecerán. Who knew?

UPDATE:
Por la mañana se me olvidó el teléfono en mi casa. Más o menos a medio día, cuando pegaba etiquetas pacíficamente en grupos de libros que acomodaría después en sus respectivas clasificaciones comenzaron los mensajes de Facebook. ¿Adivinan? Sí, Miss Lucas que al parecer vio a Mr. Collins ayer. La verdad les contaría que pasó pero no puse atención en los detalles porque ya sé cómo funciona, es un capítulo de Víctimas Especiales cualquiera. Sí, Mr. Collins, la persiguió, la acorraló, le suplicó que volviera con él, lloró y prometió que la amaba y cambiaría.

Oh Dios, bien, gracias por el show, pero no tengo planes de quedarme repartiendo toallas hasta el final del primer tiempo cuando le suelte un madrazo, tengo cosas por hacer. Así que con todo el dolor de mi corazón me hice la occisa, le di por su lado, la dejé hablando y después aclaré que no tengo la intención de ir a ningún festival ni a comprar nada porque yo ya no tengo veintitantos años como para desperdiciar mis pocas horas libres de vida, no tengo la energía ni la condición.
Por un momento creí que había sido demasiado dura o exagerada, hasta que llegué a mi casa y vi mi celular: 13 mensajes y 12 llamadas perdidas. ¡12! ¡DOCE!

Lo siento, no tengo espina para esto. ¿Quién putas soy, la madre Teresa?  No puedo creer que haya gente tan desconsiderada. Me estuve muriendo de bronquitis durante cuatro días pero como todo iba bien con el abusador en ciernes entonces no fui requerida ni se me dirigió ni un sólo mensaje para saber cómo estaba, el año pasada me plantó para el festival con una mentira un día antes pero resulta que este año yo tengo que bailar al son que me toque su pendejo.. no, no. Si quisiera tener que soportar los avatares de un pendejo abusivo me conseguiría uno, pero la verdad prefiero gastar mi sueldo en cosas bonitas para mis hijos y para mí.

Sí, mis niñas necesitan collares nuevos y tal vez placas con cristales de swarovski. ¿Qué necesita mamá? ¿Unos zapatos? No, mamá necesita muchos zapatitos nuevos.

Y con esto, damas y caballeros declaro cerrado este changarro. Ya tuve suficiente, no soy terapeuta y aunque podría serlo si tomara el curso, no lo haría gratis. Yo pago semanalmente, ya estuvo bueno de que vivan de gratis.
¡Que comience el ghosting!

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